Tras muchos años autopublicando novelas de romance LGBT y construyendo una comunidad de lectores solo a través de internet, me di cuenta de que en mi ciudad era toda una desconocida. Consecuencia de haber estado sin firmar libros en librerías de mi localidad ni participar en ferias del libro durante casi una década.
Así que me propuse cambiar la situación. Y es que una de las grandes ventajas de ser autora híbrida es que puedes disfrutar de lo mejor de ambos mundos: llegar más allá de las fronteras físicas gracias a Ias redes, y dejarte envolver por el calor humano que proporciona el contacto con los lectores de tu entorno.
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